Cómo limpiar la máquina de coser

Las máquinas de coser, como todo electrodoméstico, necesitan de un mantenimiento ocasional para sacarles el mayor provecho y lograr siempre una costura de calidad sin esfuerzo. Para esto resulta de gran utilidad, conservar el manual de instrucciones que trae la máquina, pues nos permite conocer todas las partes y piezas de la misma.
Para realizar la limpieza de la máquina de coser es necesario identificar las herramientas para el mantenimiento de la máquina de costura.
Antes de comenzar con la limpieza, verificaremos el funcionamiento de las principales partes: la barra de aguja, la caja cangrejo y cangrejo rotativo, los sistemas de avance y las alturas de la barra.
Consejos para limpiar la máquina de coser:
Es conveniente tener a mano el kit básico de herramientas y utensilios para el mantenimiento de la máquina, como la brocha o pinceleta de cerdas duras, aceite lubricante de buena calidad, puede ser en aerosol o en frasco aplicador, un destornillador pequeño, un trapito absorbente.
Antes de utilizar la máquina debemos retirar la pelusa y el polvo de la bobina (canilla) y debajo de la aguja. Esto lo podemos hacer con un pincel de cerdas duras. Esto ayuda a prevenir atascamientos de las piezas y del hilo que se enreda con la pelusa.
Periódicamente ajustaremos los diferentes tornillos de los mecanismos de la máquina, para evitar que las piezas se muevan de su posición.
Cada cierto tiempo es necesario realizar una limpieza general de la máquina y un engrasado. Esto evitará el desgaste innecesario de las distintas partes de la máquina y también los atascamientos.
Para la limpieza comenzamos con la zona donde se encuentra la bobina. Retiramos la tapa con un destornillador y procedemos a la limpieza de la bobina y el interior de la máquina, utilizando un cepillito pequeño pero duro. Una vez retirada toda la suciedad, aceitamos el portabobinas y lo hacemos girar un poco para que el aceite se disperse. Colocamos nuevamente la tapa.
Abrimos el compartimento de la barra que guía la aguja, limpiamos y aceitamos también. En este paso es importante limpiar todo exceso de aceite, pues de lo contrario, será absorbido por las telas e hilos, dejando manchas muy difíciles de quitar.